Cuando piensas en cuánto te cuesta un trabajador, lo primero que viene a la cabeza es el salario que figura en su nómina. Pero ese dato es solo una parte del coste real de un trabajador, y quedarte solo con él puede hacer que tus presupuestos y tus decisiones de contratación estén calculados por debajo de lo que realmente supone tener a esa persona en plantilla.
¿Qué conceptos hay que sumar al salario bruto para saber el coste real? ¿Cómo se calcula ese coste por trabajador? ¿Por qué merece la pena llevar este control de forma sistemática? En este artículo repasamos cómo abordar el control de costes laborales en tu empresa.
¿Qué conceptos hay que incluir en el coste real de un trabajador?
El coste real de un trabajador va mucho más allá del salario bruto. Tienes que sumar:
- La cotización a la Seguridad Social a cargo de la empresa, que supone un porcentaje añadido sobre el salario.
- Los costes indirectos, como formación, equipos de trabajo, dietas o kilometraje cuando aplican.
- Las provisiones por pagas extraordinarias y vacaciones.
- El coste asociado al absentismo, que rara vez se tiene en cuenta pero afecta directamente a la productividad real de ese puesto.
¿Cómo calculo el coste real de un trabajador?
Suma el salario bruto, la cotización a la Seguridad Social a cargo de la empresa, las provisiones por pagas extra y vacaciones, y los costes indirectos (formación, equipos, dietas, absentismo) en cómputo anual. Ese es tu coste total del puesto durante un año.
Para saber lo que te cuesta por hora o por día, divide esa cifra entre los días u horas que el trabajador presta servicio realmente, no entre los 365 días del año. Si divides entre días naturales, el resultado sale artificialmente bajo, porque incluye días en los que esa persona no está produciendo (vacaciones, festivos, bajas).
Haz este cálculo puesto por puesto, no con una media de toda la plantilla: el peso de cada concepto (formación, dietas, absentismo) varía mucho según el perfil, así que una media general puede ocultar puestos que en realidad te cuestan más de lo que parece.
Calcular esto a mano, puesto por puesto, lleva tiempo y es fácil que se te escape algún concepto. Es por eso que, en hers* asesores, te ayudamos a construir ese cálculo con todos los conceptos que exige la normativa, para que tengas una cifra real en la que basar tus decisiones.
¿Por qué es importante controlar los costes laborales?
Porque es la única forma de tomar decisiones con datos reales.
Sin este control, es fácil calcular mal la rentabilidad de un proyecto, fijar presupuestos que se quedan cortos en cuanto avanza el año, o tomar decisiones de contratación sin saber realmente si el puesto es sostenible para la empresa. Tener esta información actualizada te permite planificar con margen, detectar a tiempo si un área te está costando más de lo previsto, y negociar mejor tanto tarifas con clientes como condiciones internas.
¿Por qué mi cálculo de costes laborales no cuadra con la realidad?
Suele deberse a alguno de estos fallos habituales:
- Calcular solo sobre el salario bruto, sin sumar la cotización empresarial.
- No actualizar el cálculo cuando cambian las tablas salariales o los tipos de cotización.
- Ignorar el coste del absentismo.
- Usar una media general para toda la plantilla en lugar de calcular puesto por puesto.
Cualquiera de estos errores puede hacer que tu presupuesto se desvíe de forma significativa según avanza el ejercicio.
Tener el coste laboral bien calculado es lo que separa un presupuesto realista de uno que se queda corto a mitad de año.
En hers* asesores revisamos tu estructura de costes para que la planificación de tu empresa se apoye en cifras reales.




